En la siguiente nota haremos un análisis de las hortalizas que se pueden plantar y cultivar en verano, tanto si se siembran en primavera y se recogen en verano como si todas ellas en los meses de más calor.

Si tienes espacio para ello, la temporada primavera-verano es perfecta para empezar. Conviene saber qué hortalizas son perfectas para plantar durante estos meses y conocer un poco más sobre sus cuidados.

Hay muchas hortalizas que necesitan del sol y de las temperaturas propias de estos meses del año para su correcto cultivo. Si no puedes plantarlos todos, haz una selección de los que más te gustaría incluir en tu menú, es decir, los que vas a aprovechar al máximo.

Una vez que se deja atrás el frío invernal y se nota la llegada de los colores verdes, es el momento de sembrar cultivos aptos para temperaturas más cálidas. Sin embargo, como sabes, ser agricultor, es decir, obtener buenos rendimientos en cultivos de verano sin dañar el ecosistema, requiere una planificación muy cuidadosa y constante.

En este punto es el momento de aprovechar los cultivos de cobertura. Para ello, primero debes secar los cultivos de cobertura, comprobar que no les ha afectado ninguna plaga o enfermedad, y proceder a sembrar los cultivos de primavera-verano.

La importancia de los cultivos de verano no es solo que es un momento propicio para cosechar diversas especies: también es una etapa clave para mantener la rotación de cultivos. De esta forma, se hace imprescindible cultivar especies distintas a las que se cultivan en invierno y así mantener nutrido el suelo y evitar su degradación.

Pero, como mencionamos, esto requiere tu visión a largo plazo. Por ejemplo, si quieres cosechar fresas en verano, que en Argentina se siembran en invierno, tendrás que anticiparte, además de que se cosechan solo hacia los últimos meses del año. O ten en cuenta qué hortalizas se pueden sembrar en verano, por lo que seguramente tendrás que buscar otras formas de proteger tu suelo si los tiempos no fueran suficientes para poner a punto el cultivo de cobertura, u optar por una especie que pueda cumplir con los ciclos adecuados. para su producción.

Aunque por supuesto no es algo que ocurra con todas las especies, es ahí donde radica el reto de ser agricultor: en coordinar los tiempos de verano con los cultivos y las formas de mantener la salud del suelo y, a su vez, su rendimiento.

En este cambio de estación también es importante tener en cuenta cuándo empieza la temporada de verano según cada zona y qué especies conviene plantar en cada una de ellas.

Ventajas de cultivar en verano

  • Corresponde a la época más propicia para el cultivo de una gran variedad de especies.
  • Mantener la rotación de cultivos.
  • Las temperaturas favorecen el crecimiento de las plantas.

¿Qué tipos de cultivos se cultivan en verano?

De nuevo, es importante tener en cuenta las características de cada región para saber qué plantar en verano. Aquí te brindamos información sobre lo que implementa cada región para la cosecha de verano, ya que cada una tiene un clima y suelo particular. Como verás, el vasto territorio argentino, así como su variedad de climas y suelos, permiten la producción de una gran cantidad de cultivos muy variados.

Entonces: ante la duda de qué plantar en verano Argentina, las especies más favorables para esa época del año son, entre otras: maíz, arroz, girasol, soja, sorgo y frijol. También es bueno tener en cuenta las verduras a plantar en verano: cebollas, zanahorias, calabazas, tomates. También mandarinas, naranjas, limones, acelgas. Asimismo, las patatas, el ajo y las legumbres son aptas para esta época del año.

Es importante tener en cuenta que en Argentina no solo se cultiva con fines alimentarios sino también industriales. Los excedentes se destinan a la exportación, lo que posiciona a nuestro país como uno de los principales países exportadores del mundo, con gran reconocimiento por la alta calidad de sus alimentos.

Más cultivos de verano

Esta es una lista de verduras y hortalizas que se pueden plantar y cultivar en verano, ya sea que se siembren en primavera y se cosechen en verano o todas ellas en los meses más calurosos. Más adelante explicamos cuál es la mejor época para plantar y cosechar en cada caso.

  • Tomates
  • Lechuga
  • Zanahoria
  • Calabacín
  • Calabaza
  • Berenjena
  • Pimientos
  • Espinaca
  • Judías verdes

Para obtener los mejores resultados en cultivos de primavera-verano, es importante mantener cultivos de cobertura en invierno para evitar la degradación del suelo. Este tipo de cultivo beneficia a todas las especies que se cultivan en verano. Además, acompañar la producción con la mejor tecnología posible será una gran ventaja para los cultivos de verano e invierno. Sobre todo para detectar plagas o enfermedades a tiempo, y así evitar grandes pérdidas.

Según datos del BCR (Bolsa de Comercio de Rosario), los cultivos de verano que predominan en Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa, Chaco, Córdoba, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Fe y San Luis son principalmente cereales y oleaginosas, aunque el calendario de plantación puede variar de una a otra.

Por otro lado, las provincias que se dedican a las frutas para crecer en verano son Mendoza, Tucumán y San Juan, y Salta, Córdoba y Santiago del Estero para las legumbres. Entre Ríos se destaca por su producción de naranjas, mandarinas y limones, y la provincia de Corrientes por su producción de yerba mate, té y tung. En el caso de la Patagonia, sus tierras se utilizan para cultivar peras, manzanas y otras frutas.

Chaco y Santiago del Estero, además del cultivo de cereales y oleaginosas, también se destacan por los cultivos de algodón; Salta también destina sus cultivos al algodón, la caña de azúcar, el tabaco y la soja. Y Mendoza, San Juan y La Rioja por sus viñas.

¿Por qué es importante crecer en invierno?

La implementación de cultivos de cobertura entre dos periodos estivales es una buena opción para mitigar o incluso evitar un conjunto de procesos que amenazan la sostenibilidad de los sistemas productivos, y aumentar la calidad de los ecosistemas circundantes. Por eso, al evaluar qué sembrar en invierno, es importante considerar que, si bien los cultivos de cobertura no ofrecen cosechas a la venta, preparan el suelo y lo mejoran.

El periodo otoño-invierno, pues, es un momento propicio para llevar a cabo un tipo de rotación agrícola de cultivos que tiene grandes beneficios. En primer lugar, frente a los procesos de erosión hídrica que se están dando actualmente, dañando los principales tipos de cultivos en Argentina, la siembra de invierno es una forma efectiva de prevención y cuidado. El cultivo de cobertura da como resultado una masa vegetal, producto del uso de agua, nutrientes y radiación solar, que no existiría de no ser por el cultivo de invierno. Además, la biomasa está adherida al suelo por sus raíces: esto evita el contacto directo de las precipitaciones con la superficie, el agua tarda más en escurrirse y, por tanto, frena el arrastre de restos y sedimentos.

Rastrojos, materia orgánica, control de malas hierbas, aflojamiento, son muchas las aportaciones de los cultivos de invierno, que juegan un papel fundamental en el mantenimiento de la calidad del medio ambiente en el tiempo y dan sostenibilidad al sistema.

Este tipo de cultivo, que se siembra en otoño-invierno, se realiza después de la cosecha de soja, en abril, y crece hasta octubre, en un intento de beneficiarse del rápido crecimiento de los vicios como consecuencia del aumento de las temperaturas primaverales.

Es grande el aporte que pueden hacer los cultivos de invierno para la conservación y mejoramiento de los principales tipos de cultivos en Argentina. A partir del aumento de la fertilidad del suelo generado por la masa vegetal en descomposición, la competencia con malezas inmunes a los herbicidas y la optimización de la penetración del agua en el perfil del suelo, los cultivos de temporada de invierno se presentan como un verdadero respiro.

Otras razones por las que es una buena idea plantar en otoño e invierno son para equilibrar los balances de carbono y nitrógeno en el suelo, y el suelo se vuelve menos compacto mientras se moderan las temperaturas extremas de la superficie y se mantienen las malezas bajo control.

Ventajas de cultivar en invierno

  • Contribuyen a aumentar el contenido de carbono.
  • Los cultivos de cobertura optimizan la aptitud y promueven una mayor eficiencia de los recursos naturales.
  • Reduce la necesidad de fertilizantes.
  • Evite la compactación.
  • Minimiza la degradación del suelo causada por la erosión eólica o hídrica.
  • Con los cultivos de invierno se reduce la presión de las malas hierbas y se evita la necesidad de herbicidas.
  • La captación de agua es más eficaz y se evitan inundaciones.
  • El espacio se vuelve más transitable.
  • Reduce los riesgos de salinización debido al ascenso capilar de las capas freáticas.

¿Qué tipos de cultivos se cultivan en Argentina?

Junto con la siembra directa -o labranza cero- y los cultivos de cobertura, la rotación es uno de los pilares de la agricultura sostenible y consiste en plantar diferentes tipos de cultivos en una misma parcela de forma alternada en el tiempo. El objetivo es conservar la biodiversidad para mejorar la calidad del suelo: los diferentes tipos de cultivos aportan diferentes tipos de nutrientes y sus raíces permiten mantener la estructura del suelo generando porosidad y disponibilidad de materia orgánica.

Por supuesto, cualquier tipo de cultivo que se realice depende de las características de la región: los tipos de cultivo que se realizan en la pampa no son los mismos que los que se practican en las regiones desérticas o en la costa. Una de las opciones más extendidas en el sureste cordobés es el centeno, porque consume el exceso de agua del perfil del suelo, previene las malas hierbas y aporta materia orgánica.

Las gramíneas de invierno como el centeno, el triticale, la avena, la cebada, el tríceps y el ryegrass se diferencian entre sí por su precocidad, sus distintas sensibilidades al estrés hídrico y las temperaturas reducidas. Esta heterogeneidad permite que cada tipo de cultivo se aplique en las regiones donde mejor puede adaptarse.

Ante la interrogante de cuáles son los cultivos de invierno en Argentina, las especies más frecuentadas pertenecen a las familias de las gramíneas y leguminosas. Si se quiere conseguir un resultado óptimo, se sugiere planificar el manejo de los cultivos de invierno o de cobertura según el objetivo perseguido y las necesidades de cada sistema.

En cuanto a las leguminosas, las especies que mejor adaptación presentan son la veza y el trébol, ya que permiten aportar nitrógeno atmosférico al suelo y el tiempo de descomposición de sus residuos es menor que el de las gramíneas, con lo que se liberan antes los nutrientes, favoreciendo la próxima cosecha. Por eso son una buena opción para el cultivo de temporada de invierno.

De hecho, una posibilidad que poco a poco va ganando adeptos en los cultivos de invierno en Argentina es la arveja. Su uso tiene la ventaja de crear biomasa, lo que favorece el aporte de carbono y cobertura del suelo. También, y no menos importante, cumple la función de anclar el nitrógeno atmosférico en el suelo a través de la descomposición de los residuos. Por esta razón, la veza es un tipo de cultivo de invierno ideal en Argentina para preceder a los cultivos de verano, especialmente maíz, soja o sorgo.
Por último, no debemos olvidar: para una correcta decisión a la hora de sembrar en otoño-invierno, es necesario tener en cuenta la información zonal, las particularidades de la variedad, la densidad de siembra y el tiempo de secado, entre otros.

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